"Commando" es, sin duda, la cinta más representativa del cine de acción de los 80. Si bien Chuck Norris y Charles Bronson también nos deleitaban con joyas del calibre de "Invasión USA" o "El Justiciero de la Noche", fue Arnie con este "Commando" el que acabó por definir lo que sería un género por derecho propio. El de los clásicos de videoclub de los 80.
El guión, acorde con el espíritu proaustríaco de toda la producción, se esmera en tratar lo máximo posible al buen Arnold, con muchas frases irónicas y cínicas antes de propinar el mamporro de turno, lo que basta para que el espectador se divierta y pase un buen rato. Ahora bien, tanto el argumento (unos tipos muy malos raptan a una niña pero claro, como ésta es hija de Arnold Schwarzenegger, la cosa no puede quedar así) como la previsibilidad de la trama, son totalmente triviales.
Sin embargo hay que reconocerle un mérito: este film protagonizado por cualquier otro sería un bodrio de grandes proporciones. Pero Schwarzenegger tiene algo, un toque personal que convierte esta película en algo simpático, ya que logra que sonriamos mientras clava cuchillos, dispara o rompe cuellos por doquier, lo cual no es tan sencillo como parece.
Esa facilidad de Schwarzenegger para convertir malas películas de acción en films taquilleros le haría ir subiendo en el escalafón cinematográfico, llegando a ser una gran estrella hollywoodiense, protagonizando títulos de gran calado tanto en el cine de acción como en el de ciencia ficción.
Este clásico del cine de acción de los 80 comienza con el coronel John Matrix retirado en una casa de campo con su hija. Todo es armonía y felicidad, algo que no se entiende tras tener en mente la impactante carátula que comentaba antes. Unas imágenes de Arnold dando de comer a un cerbatillo en el campo no cuadra con lo que esperamos de él. En otro momento, su hija, una irreconocible Alyssa Milano, juega con su fornido padre manchándole con un helado en la nariz... En este momento esperamos acojonados a que Arnold le parta el cuello a la niña o le estampe la cabeza contra un árbol, pero no, Arnold es un padre ejemplar, orgulloso de su hija a la que adora.
Pero claro, si a John Matrix le arrebatan lo que más quiere en este mundo, lo normal es que la líe... y que la líe parda.
En este momento es cuando empieza el festival de muerte, destrucción y violencia gratuita que todos esperamos por parte del coronel John Matrix. El malo con el peor gusto por la moda que se recuerde (Bennet viste con un chalequillo de rejilla metálica y un candado de ferretería por collar) osa arrebatarle a John Matrix lo que más quiere: su hija.
Comienza así una adrenalítica cuenta atrás por recuperarla. Escenas memorables se suceden sin descanso hasta que llegamos al momento clave de la historia, la que da sentido a tan memorable portada. John Matrix consigue localizar la isla donde tienen encerrada a su hija. En este momento se produce una escena grandiosa que es pura poesía, la calma antes de la tempestad. Vemos a John Matrix ataviado con un fardapollas negro remando sobre una zodiac en dirección a la isla donde va a morir hasta el apuntador.
Al llegar empieza a armarse hasta los dientes con todo tipo de artillería pesada. Momento épico de la película. Y a partir de aquí nos podemos imaginar la que se lía; John Matrix acaba él sólo con un ejército a base de tiros, granadas, cortes de cuello e incluso instrumentos de jardinería.
Y así hasta que a Bennet no le queda más remedio que soltar un poco de vapor por haber tenido la genial idea de secuestrar a la hija del coronel John Matrix.




No hay comentarios:
Publicar un comentario