Excelente historia que no pierde vigencia por las metáforas exageradas que presenta de la sociedad americana. Llena de dramatismo, y evocaciones, explora ciertos aspectos que son más reales que de ficción, eso sí, enmascarados en un maquillaje de acción y estereotipos.
Una película para ver con todos los sentidos y no quedarse en lo superficial. Además hay que recordar que es del año 1982 y ponerla en su contexto histórico y cinematográfico.
A mi me pareció que narraba con mucho acierto el rechazo y la incompresión del que se encuentra fuera de lugar y que es una perfecta metáfora de donde está la guerra que tienen que sufrir los desclasados americanos. El maniqueísmo narrativo es muy vívido, de una parte un desclasado que es un heroe, de otra parte el perfecto sistema de ley americano que es corrupto, que ejemplifica el sherif. Los tiros pero sobre todo las alocuciones a la tortura mientras le limpian en la cárcel, son del todo significativos.
Rambo mandaba también un mensaje de que no hay recompensa en el servicio, alejado del idealismo, pero pese a ello demostraba su excelencia y se rebelaba contra las leyes salvajes del mercado " aquí no puedo ni lavar un coche y en Vietnan usaba material de millones de dólares".
La realización puede ser mejorable, pero para el presupuesto y el cine de 1982 me parece muy aceptable. Además subrayo de nuevo, que la fuerza de la historia me parece tal, que ´hace de ella una gran película.
Sylvester Stallone realiza un sobresaliente papel, escenas duras y crudas. Mucha tensión en las persecuciones y o evasiones.
En Acorralado John Rambo, un veterano de Vietnam que regresa a su patria sin nada, buscando a los amigos que hizo en la guerra y de los que no queda nadie.
Por otro vemos a un Sheriff de pueblo que no tiene mucho que hacer y se cruza por casualidad con Rambo, su aspecto no le gusta y pretende echarle del pueblo por el artículo 33.
Ante esta injusticia Rambo se niega a ser pisoteado y decide regresar al pueblo por lo que es encarcelado indignamente.
Esta película nos detalla de manera muy significativa a todos los personajes desde Rambo que vemos como un hombre triste y bonachón al que la desdicha parece seguirle allá a donde va.
Por otro lado el Sheriff es definido magníficamente al salir de la comisaría, vemos la familiaridad con la que se relaciona con los transeúntes con los se encuentra al salir de la comisaría, una breve pero concluyente escena que pone de manifiesto que todos en el pueblo se conocen para lo bueno y lo malo, una atractiva presentación para ambos personajes.
La película se va yendo al terreno personal a medida que pasan los minutos convirtiéndose en un duelo de egos, especialmente por parte del Sheriff, un egoísta agente que interpreta la Ley a su antojo y que es incapaz de reconocer sus errores por los que Rambo le hará pagar.
Stallone muestra su lado más humano dando vida y credibilidad a un ex-combatiente tocado psicológicamente al que el destino le lleva a un enfrentamiento que en todo momento quiso rehusar y al que no tuvo más remedio que enfrentarse. Acción bajo el telón del drama de una injusticia.




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